Cebolla
La cebolla deshidratada se obtiene a partir de bulbos seleccionados de Allium cepa, recolectados en su punto adecuado de maduración y sometidos posteriormente a procesos controlados de limpieza, corte y deshidratación. Este tratamiento permite conservar gran parte de sus características aromáticas y facilita su utilización durante todo el año.
Su perfil se distingue por un aroma característico, intenso y persistente, acompañado de un sabor ligeramente dulce y especiado que se desarrolla especialmente durante la cocción. La eliminación controlada de agua permite obtener un producto estable y de fácil conservación, manteniendo unas buenas propiedades organolépticas.
Dependiendo de las necesidades del cliente, puede suministrarse en escamas, granulado, trozos o polvo, con diferentes tamaños de corte y granulometrías. Esta variedad de presentaciones facilita su incorporación tanto en mezclas secas como en formulaciones industriales y preparados alimentarios.
Es una materia prima ampliamente utilizada en la industria alimentaria, especialmente en caldos, sopas, salsas, preparados cárnicos, embutidos, snacks, condimentos, platos preparados, mezclas de especias, productos de panadería y alimentos deshidratados. También resulta adecuada para fabricantes que buscan aportar sabor y aroma a cebolla sin necesidad de trabajar con producto fresco.
La calidad se determina mediante parámetros como humedad, tamaño de partícula, color, intensidad aromática, pureza y ausencia de materias extrañas, complementados con los correspondientes controles microbiológicos y de seguridad alimentaria. La trazabilidad de los lotes permite garantizar un suministro homogéneo y adaptado a las especificaciones de cada aplicación.
Se comercializa en diferentes cortes, granulometrías y calidades, desde escamas de mayor tamaño hasta cebolla finamente molida, pudiendo ajustarse las especificaciones según el proceso productivo y las necesidades del cliente.
